Hoy tocó esperar y descansar un poco durante la mañana.
Naomi y Damien fueron a Nueva Cajamarca a ver si sus maletas habían llegado, y sí, a las 11:30 ya estaban de regreso con todas sus cosas, bien!
Luego de ordenar un poco pensamos en pedir un taxi que nos llevara a Shahuaryacu, pero demoraría en llegar tanto como Jean Loup tardaría en regresar, así que decidimos esperar la camioneta. Mientras esperábamos llego a un señorón muy antipático en camioneta con sus 4 hijos para visitar la cueva de Palestina. Este se porto muy grosero con Lázaro sólo porque la visita a la cueva tiene un costo de 10 soles, que incluyen al guía, y el equipo necesario: botas, casco, linterna. Sus reclamos eran todos para no pagar e incluían:
- el sueldo mínimo es muy bajo
- tengo 4 hijos
- no voy a usar las botas sino mis super zapatillas
- deben hacer rebaja
- en la otra cueva que visité sólo pagué una propina de 3 soles
- los políticos y las autoridades que ponen reglas son todos idiotas
- la cueva es parte de la naturaleza y no le pertenece a nadie, por eso no deben cobrar
Al final de todo el descargo diarreico mental del señorón, este se digno a pagar y él y sus 4 hijos fueron a ver la maravilla que es la cueva de Palestina, en seguridad y comodidad.
A eso del medio día llego Mathias, el amigo de Jean Yves, ya nos habían avisado que llegaría, él junto con el periodista, Lenin, pero sólo llegó Mathias. Parece que los taxistas del hotel lo timaron, el plan era que Mathias saldría en un taxi desde su hotel en Tarapoto, en el camino pararían en el aeropuerto para recoger a Lenin, y juntos vendrían a Palestina, el costo del taxi ya estaba pagado por el IRD. Pero no fue así, un taxi recogió a Mathias y lo llevó sólo y luego lo obligó a pagar.
A Lázaro le dimos pena porque Selmira no estaba y no teníamos comida, y nos sirvió Inka Cola y galletas de animalitos, descubrí que la Inka Cola con tabasco no está mal del todo. A todo esto, llegó Jean Loup y nos fuimos a buscar menu con Naomi y Damien, y luego a la cueva de la Mano Negra. La cueva queda camino a la casa de Samuel, pero sólo hay que pasar la seguridad y un peaje.
En verdad ayer yo quería ir a otra parte, pero fui catapultada a este grupo de élite por una razón importantísima, erm, muchos no caben por la estrecha entrada de la cueva, donde hay que arrastrarse hasta sin casco, luego de pasar los murciélagos...sip, así fue, los que pasamos fuimos.
La cueva tiene carteles a la entrada, con información sobre seguridad y sobre la importancia de preservarla, al frente queda un lugar turístico muy bonito con flores y plantas, tienen unas piscinas de agua sulfurosa, y ellos son quienes han puesto los carteles. Le avisamos al dueño que entraríamos a la cueva y nos dijo que si éramos nosotros los investigadores, pues que no había ningún problema
Muy cerca a la entrada hay un pseudoescorpión de mediano tamaño. En la cueva hace un calor insoportable, al poco tiempo tuve que sacarme la combi porque me deshidrataba de tanto que sudaba, felízmente tenía un pantalón y una camiseta para estar mas cómoda y fresca.
Hay muchas oportunidades de hacer escalada, arriba y abajo, está muy bien y hay que usar brazos y piernas para avanzar. Naomi y Damien avanzan muy rápido y yo me pierdo, al final decidieron ponerme al medio y así no me quedo atrás, Naomi me muestra formas mas eficientes de avanzar.
Al llegar a una enorme estalagmita de donde fluye agua nos detuvimos, ya no teníamos agua, nos moríamos de sed. Naomi y Damien no trajeron agua porque el año pasado, cuando entraron con Samuel, Jhensen caminaban por el agua! Por eso volvimos a venir pensando también en buscar si habían peces para Marc, pero nada de agua.
Eran ya las 16h, Naomi y Damien avanzaron un poco más a ver hasta donde se habían quedado la ultima vez. Yo me quede tratando de llenar una botella con agua gota por gota. Una hora mas tarde empezamos el regreso, al llegar a una intersección volteamos a ver si en el sifón habían peces. Llegamos al sifón que era una piscina hermosa de color turqueza y marca el final de esa rama de la cueva, puede que continue pero debajo del agua. Ningún pez.
El regreso estuvo muy bien, mucho más rápido que la entrada, Naomi me ayudo cargando mi kit (mochila). Al salir ya era de noche, llovía a cántaros. Pero nos quedo energía para pasar por un minimarket y comprar algo de fruta.
El campamento estaba todo semi-inundado por tanta lluvia, Marc olvidó cerrar la parte de atrás de su carpa y se le mojó su bolsa de dormir y colchoneta. Tensé mi carpa un poco más con la ayuda de las estacas y un martillo. En los charcos lavamos un poco el material que esta lleno de caca de murciélago, también mis pantalones y camiseta, veremos si secara para mañana.
Mañana parece que iré al Mirador, una zona donde hay muchos huecos, vamos a ver si continúan o si solo son un hueco vertical y nada más. Iran también Liz, Naomi y Damien, y juntos llevaremos a Lenin, el periodista para que vea como hacemos y tal vez se anime a intentar.
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