jueves, 21 de febrero de 2008

Iniciación en Huagapo un éxito!

El viaje

Por un momento pensé que las cosas no iban a salir tan bien, especialmente cuando camino a Tarma, el autobús que tomamos en Yerbateros, para hacer la aventura aún más interesante, se quedó parado por tercera vez - y ahora que pasa? - pensé mientras miraba a mi alrededor y veía una Marguerite y un Alain totalmente dormidos y felices; y los ojos enormes de Lu en la oscuridad con la misma expresión que tenía yo. Escuchamos algunos comentarios sueltos por aqui y por allá, no entendimos nada y finalmente yo también me quedé dormida.



A las 6:30 am del sábado las cosas seguían inamovibles, la costumbre de viajar en bus hace que una se despierte presisamente cuando no hay movimiento, y las 4 o 5 horas de sueño inmóvil ya habían sido más que suficientes, totalmente despierta me empecé a dar vueltas y más vueltas hasta que casi la mitad de los pasajeros del autobús estaba despierto - bueno, habrá que preguntar que es lo que ha pasado - me dije, y también - creo que tengo que mandarle un mensaje a Jseb diciendole que estamos varados en Palacala - mientras Lu nos daba palitos de queso y galletas sanas.



A las 8am empezamos a pensar en tomar un taxi hacia Tarma, el chofer del autobús le había dicho a Lu que los autos pequeños si podían pasar, pero era pura habladuría; una caminata de menos de 10 minutos nos lo confirmó, en la carretera habían unas piedras ENORMES. Todo un grupo de hombres armados con una palanca de metal de 3 metros, una gata para camiones de llantas de 2 metros y muchísima fuerza física trataban de mover los bloques de piedras, con sentido común, buen humor, camaradería y todos sus conocimientos intrínsecos de física newtoniana.


A las 9am, mientras Marguerite tomaba las últimas fotografías del esfuerzo, nuestro autobús se empezó a mover, Alain nos llamó rápidamente y todos nos trepamos como pudimos - ibamos a ser de los primeros en pasar! - me emocioné y - tengo que mandarle un mensaje a Jseb diciéndole que ya vamos para Tarma- Graciosamente cuando ya llevabamos 2 horas de viaje vimos que pasaba la maquinaria pesada que debía mover las rocas y me reí por dentro pensando que ya no era necesaria, que un grupo de hombres había sido capaz de vencer a esa maquina super hidraulica y aceitada con una palanca, una gata y muchisimo ingenio.



En Tarma por fin
Llegamos a Tarma a las 12m, todos muertos de hambre, con ganas de desayuno/almuerzo/agua. Luego de encontrar un restaurante, con baño, que nos acogiera y nos diera: Arroz tapado para Marguerite, Lomo saltado para Alain y Lu y una tortilla metida en un pan para tini; además del jugo y "quinua con manzana tibia"; recién pudimos ir a buscar a Jseb a la cueva de Huagapo.


En un taxi super cómodo hicimos los 50 minutos entre Tarma y Huagapo, vimos un burro peludo y como siempre pensamos en lo fantastico que es el escenario de la sierra, especialmente en Tarma donde hay tantas flores, alcachofas y más flores.


Bajando del taxi y bastantes preocupados por la suerte de Jseb que nos esperaba desde muy temprano, vimos la gigantesca entrada de la cueva de Huagapo, famosísima y con bastantes turistas paseando alrededor. Jseb estaba justo arriba de nosotros en la entrada de la cueva, feliz porque había visitado varios otros lugares mientras nosotros llegabamos y seguro también feliz de vernos llegar.


A la cueva!


Frente a la cueva de Huagapo hay un pequeño restaurante donde una señora muy amable se ofrece a cuidar nuestras cosas mientras visitamos la cueva. Luego de varios minutos alistándonos y rearreglando los kits de cuerdas y equipo, estamos todos listos para entrar a la cueva, Jseb con unos pantalones muy sexys (hay foto! jajaja). La subidita hasta la entrada de la cueva nos deja un poco sin aliento, pero una vez ahí y con las luces de los cascos encendidas nos olvidamos del ligero dolor de cabeza por la altura, a cuevear!


La primera parte de la cueva fue fácil, habían algunos puentes de madera y escaleras para subir, el concejo principal fue "sube, pero recuerda que después tienes que bajar, así que asegúrate que puedes...". Teniamos además un montón de gente subiendo y bajando, cruzandose y mirándonos raro por los cascos, el trajecito y las mochilas, lo normal.




Finalmente llegamos a donde queríamos, una subida, una bajada, otra subida con ayuda de una cuerda y un plano bien inclinado hacia el agua. Bastante más gente de la que yo esperaba venía desde allá abajo, con las zapatillas mojadas o descalzos, con mucho frío y resbalandose por las rocas, cansados también. Decidimos que bajar por ahí era un poco peligroso y que era un lugar perfecto para poner una cuerda y que Marguerite y Lu probaran el equipo, así que Alain puso la cuerda con un nudo de pescador y otro extra, bajó sin equipo hasta la primera saliente de roca y espero y espero.


Después de casi 40 minutos poniéndoles el equipo a las chicas - si, 40 minutos y fácil más, Jloup perderías la paciencia jiji - pudimos bajar uno por uno, primero Marguerite, luego Jseb, Lu y finalmente yo. Recogimos la cuerda y empezamos a caminar un rato por el agua. Ya eran las 4 de la tarde! no tuvimos mucho tiempo para explorar, pero llegamos a ver una estalacmita y nos mojamos bastante, Marguerite dio un mal paso y se mojó mas que todos los demás, Alain ensayó algunos movimientos de escalada, y yo amo el agua fría! Pero debíamos regresar y aún debíamos explicar como usar el equipo para subir, además que el maillon de mi equipo estaba totalmente atorado y no lo podía abrir - nota mental: necesitamos un nuevo alicate desatorador de maillones -.

Cuando nos prestamos a subir ya estabamos bien mojados, Alain sube primero y pone la cuerda; luego subió Marguerite, y después de agarrar coordinación subió bien rápido; después fue Lu, a quien también le costó un poco al principio pero luego subió fácilmente; el siguiente era Jseb, puña en su sitio, crol en su sitio, pero Jseb no sube! mmm que pasa? Luego de revisar un poco el equipo nos damos cuenta que su crol no esta funcionando bien, entonces yo decido subir para alcansarle un crol de alguno de los otros equipos. Ya arriba Alain conecta un crol a la cuerda con un mosquetón y le lanza todo junto a Jseb que espera abajo. Todos tenemos mucho frio, Marguerite sale de la cueva con uno de los guías que abundan en el lugar, Lu se queda y yo también esperando a que Jseb suba y este todo el equipo junto.


Luego de una mediana espera, en que suponemos Jseb tuvo que abrir todo su arnés para sacar el crol defectuoso y poner el nuevo, ya con bastante frio, lo vimos finalmente emerger de la oscuridad. A nuestro alrededor se había agolpado una cantidad considerable de gente, entre guías, curiosos y turistas; algunos de los guías estuvieron sumamente interesados en los nudos que Alain había puesto, así que él paso a explicar (en correctísimo castellano, que creen!) las bondades de esos nudos y por qué los había escogido, además de enseñar a hacerlos y dejar una muestra con la cuerda de los guías.


Y finalmente, pero siempre un poco triste, emprendimos la salida de la cueva. Trepar de nuevo pero esta vez con las botas llenas de agua no fue nada fácil, además que muchos no sentíamos los dedos de los pies por el frio, pero lo logramos sin ningún accidente. Afuera aun había un poco de sol así que nos tomamos las fotografías de rigor frente a la maravillosa entrada, justo después de quitarnos la ropa mojada y abrigarnos con ropa seca; Marguerite ya estaba lista y con un mate de coca en la mano cuando llegamos.


Regreso a Tarma y a Lima


Un auto esperaba frente a la cueva cuando salimos, yo pensé que ese era nuestro taxi, craso error, no había conductor y cada vez estaba más oscuro, decidimos empezar a caminar hacia el pueblo. Ya habíamos caminado unos 300 metros cuando detrás nuestro llegó un taxi, raudamente nos subimos a él y nos llevó de regreso a Tarma. En Tarma conseguimos un simpático restaurante frente a la plaza, que por alguna extraña razón es tranquila y silenciosa, y nos comimos todo lo que tenían: sopas a la minuta, sopa a la minuta pero sin leche, bisteck apanado con ensalada, cerdo y carne con papas fritas arroz y ensalada, trucha con papas fritas y arroz, bisteck con papas, cerveza negra y rubia para dormir bien toda la noche...


Llenesísimos de comida todavía nos quedó energía para ir a comprar/asaltar la tienda de manjar blanco en el camino a la estación de bus, en la estacion nos dejaron los pasajes a 20 soles y nos confirmaron que el autobus salía a las 11pm, eran las 9 de la noche, teníamos 2 horas para aprender a jugar Tarot! Que juego para complicado, si juegan 5 entonces apuestas y pides a un compañero, si juegan 4 sólo apuestas, si juegan 3 Jseb sabe que hacer, si juegan 2 ni él sabe...y yo con sueño. Lu hizo trampa y la descubrieron, Alain y Marguerite nos ganaron todas las partidas, yo nunca entendí lo de las apuestas chiquitas y grandes, pero ya son las 10:30 y es tiempo de subir nuestras cosas al autobus.


El viaje Tarma-Lima estuvo de lo más tranquilo, no cayeron piedras a la carretera, los asientos que elegimos tenían amplísimo espacio para las piernas de Jseb y Alain; pero hizo mucho frío, eso si. A las 4 de la mañana llegamos a Lima y vimos amanecer.