miércoles, 9 de abril de 2008

Dia 6: Pequeñas cuevas y regreso dolorosisimo

Dormimos bastante bien y calientitos en nuestra casita del campo, rodeados de vacas, algunas quisieron meterse a la casa pero no cabian por la puerta, la noche anterior comimos con la cecina y la cancha la "famosa" ensalada de cebollas de Victor, con muchisimo aji tanto que hasta el estuvo de acuerdo que estaba un toque fuerte.


Pero el dia ya habia comenzado y los espeleos teniamos que ir a explorar, Oliver, Victor y Nixon se quedaron arreglando un poco la casa mientras los demas fuimos a ver las cuevas, con la promesa de que si encontrabamos arqueologia iriamos inmediatamente a contarles para que bajaran tambien. Victor se mantubo firme en su decicion de no bajar a ninguna cueva con cuerdas, aunque le dijimos que era muy seguro y no tenia de que preocuparse.

Para el primer hueco decidimos amarrar la soga a una roca y a un palo fuerte, porque no teniamos mucho tiempo para colocar un spit, la primera en bajar fui yo e inmediatamente me di cuenta que no seguiria mucho mas alla, habian huesos de vaca (2) y bastante barro. La topografia nos llevo 10 minutos en hacer y rapidamente subimos, a lo lejos vimos a los otros chicos mirandonos, les dije que tomen el punto GPS porque nos olvidamos el aparato en la casa jiji que verguenza.

La otra grieta fue revisada por JSeb que nos dijo que se estrechaba mucho y no podia seguir, asi que iniciamos el regreso. La otra cueva la tendremos que hacer mas adelante, con machetes y muchisimo mas tiempo, ahora teniamos que alistarnos y bajar rapidamente para llegar al minibus de la 1pm que nos lleve a Chachapoyas para tomar el autobus de las 6pm a Lima, pero nos llevariamos menuda sorpresa...

La bajada fue absolutamente tortuosa, super empinada. A Raul y a mi nos salieron dolorosas ampollas en los talones que hacian que bajar fuera dificil, cada paso dolia. Descansamos en la casa del dueño del terreno que habiamos visitado, su esposa nos ofrecio chicha y mascamos hojas de coca. En un momento nos cambiamos las botas de jebe por las de caminata, pero ya era demaciado tarde. Luego de casi 2 horas llegamos a la casa de Victor, que queda al lado de una enorme resurgencia, entramos a su casa y lo primero que hicimos fue quitarnos los zapatos y medias para descubrir el tamaño del daño, pero no tuvimos mucho tiempo para eso, porque llego el minibus y nos subimos a el corriendo con nuestras maletas y los kits, despidiendonos con mucho cariño y agradecimiento de Victor, Nixon y Olivier. Hasta la proxima!

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